No fue sólo cosa de Florence...
Si bien es dicho que todo estudiante de enfermería debe saber acerca de la vida de Florence Nithingale como máxima exponente de esta profesión, no fue la única cuyos actos deben destacarse a lo largo de la historia. En el caso de hoy,os hablaremos de Edith Cavell(cuyo centenario del traslado de su cuerpo será en este año que entra), un enfermera británica que fue condenada y asesinada durante la primera guerra mundial por un pelotón de fusilamiento alemán.
Edith nació en 1865 y de pequeña se dedicó a pintar cuadros los cuales vendió y con el dinero obtenido formó una escuela dominical en la iglesia donde su padre era reverendo. Viajó por Europa y fue en Austria donde observó un hospital en el que los enfermos eran atendidos de forma gratuita , lo cual despertó finalmente su vocación. En 1985 se vio obligada a regresar a Inglaterra ya que su padre enfermó de gravedad, y tras su estancia en el hospital tuvo el privilegio de ser alumna de Eva Lucke,considerada como la mejor matrona de la ciudad, especialidad por la que acabó de decantarse.
Dentro del gremio sanitario Edith se convirtió en una de las pioneras de la enfermería moderna. Al estallar la I Guerra mundial en 1914 ,se encontraba en Inglaterra visitando a su madre y viajó hacia Bélgica para prestar sus servicios en un hospital militar. Sin embargo, Bélgica fue invadida por Alemania por lo que los combatientes teutones también pasaron a ser atendidos en dicho hospital. Cavell ocultó a los integrantes del bando aliado y los ayudó a escapar en una red de evasión, pero finalmente fue descubierta y acusada de espionaje.
Diversos países reunieron apoyos para evitar que fuese ajusticiada,pero el juez alemán tomó la decisión de ejecutarla y puso fin a su vida el 12 de octubre de 1915. Al acabar la guerra, llama la atención que su cuerpo fue trasladado en 1919 desde la cárcel donde estaba enterrada hasta la abadía de Westminster para una eucaristía en su memoria y fue enterrada en Norwich. Su valía fue reconocida a nivel mundial, pues durante su juicio no hizo uso de la palabra para defenderse,ya que aseguraba que todo lo que llevó a cabo fue "por devoción de su profesión".

Edith nació en 1865 y de pequeña se dedicó a pintar cuadros los cuales vendió y con el dinero obtenido formó una escuela dominical en la iglesia donde su padre era reverendo. Viajó por Europa y fue en Austria donde observó un hospital en el que los enfermos eran atendidos de forma gratuita , lo cual despertó finalmente su vocación. En 1985 se vio obligada a regresar a Inglaterra ya que su padre enfermó de gravedad, y tras su estancia en el hospital tuvo el privilegio de ser alumna de Eva Lucke,considerada como la mejor matrona de la ciudad, especialidad por la que acabó de decantarse.
Dentro del gremio sanitario Edith se convirtió en una de las pioneras de la enfermería moderna. Al estallar la I Guerra mundial en 1914 ,se encontraba en Inglaterra visitando a su madre y viajó hacia Bélgica para prestar sus servicios en un hospital militar. Sin embargo, Bélgica fue invadida por Alemania por lo que los combatientes teutones también pasaron a ser atendidos en dicho hospital. Cavell ocultó a los integrantes del bando aliado y los ayudó a escapar en una red de evasión, pero finalmente fue descubierta y acusada de espionaje.
Diversos países reunieron apoyos para evitar que fuese ajusticiada,pero el juez alemán tomó la decisión de ejecutarla y puso fin a su vida el 12 de octubre de 1915. Al acabar la guerra, llama la atención que su cuerpo fue trasladado en 1919 desde la cárcel donde estaba enterrada hasta la abadía de Westminster para una eucaristía en su memoria y fue enterrada en Norwich. Su valía fue reconocida a nivel mundial, pues durante su juicio no hizo uso de la palabra para defenderse,ya que aseguraba que todo lo que llevó a cabo fue "por devoción de su profesión".

¡No tenía ni idea! Una entrada muy interesante para continuar conocer más sobre la historia de la enfermería, muchas gracias!
ResponderEliminar¡Gracias por leerlo!
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